Disociación
También: fenómenos disociativos · trastornos disociativos
La disociación es una interrupción en la integración habitual de la conciencia, la memoria, la identidad, la percepción del cuerpo y del entorno. No es un fenómeno único ni necesariamente patológico: abarca desde experiencias cotidianas —conducir un trayecto conocido sin recordar el camino— hasta cuadros clínicos graves en los que la identidad misma queda fragmentada. En su forma patológica aparece con frecuencia asociada a experiencias traumáticas tempranas, repetidas e interpersonales, y es uno de los factores que más complica el tratamiento del trauma cuando no se reconoce a tiempo.
Un espectro, no un interruptor
El error más común al hablar de disociación es tratarla como algo que se tiene o no se tiene. Es más útil pensarla como un continuo.
En un extremo están las experiencias normativas: absorberse en una película hasta perder noción del tiempo, llegar a destino sin recordar el trayecto, quedarse en blanco durante una conversación. Son transitorias, no interfieren con la vida y las tiene todo el mundo.
En el otro extremo está la disociación patológica: episodios que aparecen sin control, que se prolongan, que dejan lagunas de memoria significativas o que fragmentan la experiencia de ser una misma persona a lo largo del tiempo. Aquí sí hay sufrimiento y sí hay interferencia.
Entre ambos extremos hay un territorio amplio, y buena parte del trabajo clínico consiste precisamente en situar dónde está una persona en ese continuo.
Los fenómenos disociativos
| Fenómeno | Cómo se experimenta |
|---|---|
| Despersonalización | Sensación de estar fuera de uno mismo, de observarse desde afuera, de que el cuerpo o las emociones no son propios. «Me miro las manos y no siento que sean mías.» |
| Desrealización | El entorno se percibe irreal, plano, brumoso o como a través de un cristal. Las personas conocidas parecen extrañas. |
| Amnesia disociativa | Lagunas de memoria que exceden el olvido corriente: períodos completos, hechos importantes o incluso datos autobiográficos básicos. |
| Confusión y alteración de identidad | Incertidumbre sobre quién se es, o la experiencia de que hay partes con formas de sentir, pensar y actuar marcadamente distintas. |
| Disociación somatomorfa | Alteraciones sensoriales o motoras sin causa médica identificada: analgesia, pérdida de sensibilidad, dificultades de movimiento. |
| Constricción de la conciencia | Embotamiento, desconexión emocional, sensación de estar «apagado» o sin registro de lo que ocurre. |
Estos fenómenos pueden presentarse aislados o combinados, de forma episódica o sostenida, y aparecen tanto en trastornos disociativos propiamente tales como dentro de otros cuadros, especialmente el trauma complejo.
La teoría de la disociación estructural
Es el marco conceptual más influyente en el campo del trauma. Fue formulado por Onno van der Hart, Ellert Nijenhuis y Kathy Steele, y propone que la disociación no es sólo una alteración de la conciencia sino una división de la personalidad.
Según el modelo, ante experiencias traumáticas abrumadoras la personalidad puede quedar dividida en dos tipos de partes:
- La parte aparentemente normal, orientada a la vida cotidiana: trabaja, cuida, cumple. Su funcionamiento depende en buena medida de evitar todo lo que recuerde al trauma.
- La parte emocional, fijada en la experiencia traumática y en las respuestas de defensa que quedaron interrumpidas: huida, lucha, congelamiento, sumisión, llamada de apego.
El modelo distingue tres niveles según la complejidad de la división: primaria (una parte de cada tipo, característica del TEPT simple), secundaria (una parte aparentemente normal y varias emocionales, asociada al trauma complejo) y terciaria (varias de ambos tipos, propia del trastorno de identidad disociativo).
Su utilidad clínica es que explica por qué alguien puede funcionar bien en apariencia y a la vez desbordarse ante determinados estímulos, y por qué el tratamiento no puede consistir en confrontar directamente el material traumático.
Los trastornos disociativos
Tanto la CIE-11 como el DSM-5-TR reconocen un grupo de trastornos disociativos, con diferencias de nomenclatura:
- Trastorno de identidad disociativo (TID) — presencia de dos o más estados de personalidad diferenciados, con discontinuidades en el sentido de identidad y de la agencia, acompañadas de amnesia recurrente.
- Trastorno disociativo de identidad parcial (CIE-11) — existen estados de personalidad diferenciados pero uno mantiene de forma estable el funcionamiento cotidiano. Es probablemente más frecuente que el TID completo y suele pasar inadvertido.
- Trastorno de despersonalización-desrealización — episodios persistentes o recurrentes de uno o ambos fenómenos, con la prueba de realidad conservada.
- Amnesia disociativa — incapacidad para recordar información autobiográfica importante, no atribuible al olvido normal.
- Trastornos neurológicos funcionales / de síntomas disociativos — alteraciones motoras, sensoriales o convulsivas sin base orgánica identificable.
Relación con el trauma
La disociación patológica se asocia de forma consistente con historias de trauma temprano, repetido e interpersonal, particularmente cuando el daño provino de figuras de cuidado. La explicación clínica habitual es que, cuando huir o defenderse no es posible, la desconexión de la experiencia queda como la única salida disponible.
Los estudios comparativos muestran que el trauma complejo cursa con niveles de disociación significativamente más altos que el TEPT simple. Por eso ambos conceptos se solapan tanto en la práctica.
Una controversia científica abierta
Sería inexacto presentar el origen traumático de la disociación como un hecho establecido sin matices. Existe un debate de fondo, sostenido durante más de una década en la literatura especializada.
El modelo traumagénico sostiene que el trauma temprano cumple un papel causal central en la génesis de la disociación. Su defensa más citada es la revisión de Dalenberg y colaboradores publicada en Psychological Bulletin en 2012, que concluyó que la asociación entre trauma y disociación es consistente y de magnitud moderada, y que se mantiene cuando se emplean medidas objetivas de trauma.
El modelo de fantasía o sociocognitivo propone lo contrario: que la propensión a la fantasía, la sugestionabilidad y ciertos fallos cognitivos favorecen tanto los síntomas disociativos como la producción de recuerdos traumáticos inexactos. Lynn y colaboradores respondieron en 2014 cuestionando las conclusiones de Dalenberg y sosteniendo que se atribuye al trauma un papel etiológico central sin evidencia suficiente.
Propuestas más recientes intentan integrar ambas posiciones, entre ellas la que vincula las alteraciones del ciclo sueño-vigilia con los errores de memoria y con la sintomatología disociativa.
Cómo se evalúa
La evaluación combina entrevista clínica con instrumentos estructurados. Los más utilizados son la Escala de Experiencias Disociativas (DES) como cribado, la Entrevista Clínica Estructurada para los Trastornos Disociativos (SCID-D) como referencia diagnóstica, y el Inventario Multidimensional de Disociación (MID) para perfiles detallados.
Ningún cuestionario diagnostica por sí solo. Una puntuación alta en un cribado indica que conviene evaluar en profundidad, no que exista un trastorno disociativo.
Tratamiento
El tratamiento de los cuadros disociativos graves sigue el modelo por fases, con un énfasis particular en la primera: sin una capacidad suficiente de regulación y sin seguridad interna, el trabajo directo con material traumático tiende a producir más disociación, no menos.
- Estabilización. Psicoeducación sobre la disociación, herramientas de anclaje y regulación, trabajo de reconocimiento y comunicación entre partes.
- Procesamiento. Abordaje del material traumático con enfoques centrados en trauma, adaptados y dosificados.
- Integración. Cooperación estable entre partes, continuidad del sentido de identidad y reconstrucción del proyecto vital.
En el terreno de los programas estructurados, Finding Solid Ground —desarrollado por Bethany Brand, Hugo Schielke y Ruth Lanius a partir de los estudios TOP DD, el mayor estudio prospectivo internacional de resultados en trastornos disociativos— es el primer programa de estabilización para disociación traumática respaldado por investigación.
Quién escribe esta entrada
Esta entrada la firma Julio César Carrasco Rebolledo, psicólogo clínico, registro n.º 572705 de la Superintendencia de Salud de Chile, Máster en Psicoterapia Clínica EMDR por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España, terapeuta EMDR inscrito en EMDR Chile y en la Asociación EMDR España.
Su formación específica en disociación incluye especialización en trastornos disociativos y casos complejos con Dolores Mosquera, formación avanzada en disociación traumática con Suzette Boon, formación avanzada en trastornos de trauma complejo y disociación con Onno van der Hart —coautor de la teoría de la disociación estructural expuesta más arriba— y Roger Solomon en el marco de EMDR Europe, el programa Finding Solid Ground y el modelo PARCUVE de apego, disociación y trauma del Dr. Manuel Hernández Pacheco.
Comparte esa línea de formación Shénhui Lín Núñez, psicóloga clínica, registro n.º 529758, también Máster en Psicoterapia Clínica EMDR por la UNED, con especialización en trastornos disociativos y cuadros postraumáticos graves y formación avanzada con Boon, van der Hart y Solomon.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la disociación?
Es una interrupción en la integración habitual de la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción del cuerpo y del entorno. Existe en un continuo: desde experiencias cotidianas y transitorias, como absorberse hasta perder noción del tiempo, hasta cuadros clínicos en los que la identidad queda fragmentada y la memoria presenta lagunas significativas.
¿Disociarse es siempre patológico?
No. Las experiencias disociativas leves y transitorias son comunes y no indican trastorno. Se considera patológica cuando aparece sin control, se prolonga, deja lagunas de memoria importantes o interfiere de forma significativa en la vida de la persona.
¿Qué diferencia hay entre despersonalización y desrealización?
La despersonalización afecta a la experiencia de uno mismo: sensación de estar fuera del propio cuerpo, de observarse desde afuera, de que las emociones o el cuerpo no son propios. La desrealización afecta a la percepción del entorno: el mundo se percibe irreal, plano o brumoso. Pueden presentarse juntas o por separado.
¿La disociación siempre se debe a un trauma?
La disociación patológica se asocia de forma consistente con historias de trauma temprano, repetido e interpersonal, y ese es el modelo predominante en la clínica del trauma. Existe, sin embargo, un debate científico abierto: el modelo de fantasía o sociocognitivo sostiene que la propensión a la fantasía y la sugestionabilidad pueden favorecer tanto los síntomas disociativos como recuerdos traumáticos inexactos. La discusión sigue vigente en la literatura especializada.
¿Cómo se trata la disociación?
Mediante un modelo por fases con especial énfasis en la estabilización: psicoeducación, herramientas de anclaje y regulación, y trabajo de reconocimiento entre partes antes de abordar el material traumático. Procesar el trauma sin estabilización previa tiende a aumentar la disociación en lugar de reducirla. Finding Solid Ground es el primer programa de estabilización respaldado por investigación.
¿Por qué la disociación pasa desapercibida tantas veces?
Porque rara vez es el motivo de consulta. Las personas llegan por ansiedad, depresión, insomnio o dificultades relacionales, y los síntomas disociativos no se mencionan porque cuesta ponerles palabras o porque se asume que son normales. Detectarla requiere preguntar explícitamente por estos fenómenos.
Conceptos relacionados
- Trauma complejo — cursa con niveles de disociación significativamente más altos que el TEPT simple.
- Deep Brain Reorienting — su anclaje en la tensión de orientación busca precisamente evitar la disociación durante el procesamiento.
- DBR y EMDR — abordajes empleados en la fase de procesamiento.
- Memoria traumática, Regulación emocional, Trauma relacional — entradas en preparación.
Referencias
- Van der Hart, O., Nijenhuis, E. R. S., & Steele, K. (2006). The Haunted Self: Structural Dissociation and the Treatment of Chronic Traumatization. W. W. Norton. [Ed. cast.: El yo atormentado, Desclée de Brouwer.]
- Dalenberg, C. J., Brand, B. L., Gleaves, D. H., et al. (2012). Evaluation of the evidence for the trauma and fantasy models of dissociation. Psychological Bulletin, 138(3), 550–588.
- Lynn, S. J., Lilienfeld, S. O., Merckelbach, H., et al. (2014). The trauma model of dissociation: inconvenient truths and stubborn fictions. Comment on Dalenberg et al. (2012). Psychological Bulletin, 140(3), 896–910.
- Brand, B. L., Schielke, H. J., Schiavone, F. L., & Lanius, R. A. (2022). Finding Solid Ground: Overcoming Obstacles in Trauma Treatment. Oxford University Press.
- Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11), trastornos disociativos.
- American Psychiatric Association (2022). DSM-5-TR, trastornos disociativos.